miércoles, 3 de marzo de 2010

El apocalipsis toca la puerta

El Apocalipsis toca a la puerta. Catástrofes seriales: ¿fenómenos climáticos o experimentos militares?
El sistema capitalista carece de lógica estratégica para preservar y proteger racionalmente al planeta de su propia acción depredadora y destructiva.
Las siete plagas de la destrucción parecen haberse desatado sobre el planeta y la humanidad. 

Y las interpretaciones sobre el origen de las catástrofes seriales que devastan la tierra giran desde lo científico a extrañas teorías (silenciadas oficialmente) que atribuyen esos fenómenos a experimentaciones militares orientadas al control de países y de poblaciones.

El Apocalipsis, según el capitalismo

Una serie inusitada de fenómenos climatológicos extraordinarios se registró en el planeta durante las últimas semanas.

Es como si hubiera estallado un aviso de Apocalipsis: Terremotos, lluvias de una intensidadinusitada en todo el hemisferio sur, nevadas históricas en el este norteamericano y el norte europeo, sequías devastadoras en las mismas regiones donde no hace mucho las inundaciones arrasaban a poblaciones enteras. Aludes, incendios forestales, crecidas de ríos y océanos, deshielos monumentales, hambrunas masivas.
Para la mayoría de los científicos esos fenómenos catastróficos son la consecuencia natural de la contaminación y la destrucción del planeta. Para otros es una señal mística del "fin del mundo".
Y están los que piensan que detrás de esos desastres encadenados hay un plan estratégico imperial y una manipulación científica de estos fenómenos orientados al control de países y poblaciones.

En la teoría más difundida, el calentamiento global está potenciando y acelerando el desenlace de estos fenómenos devastadores. Y la mayoría de los científicos aseguran que estas catástrofes encadenadas, llegaron para quedarse.

Según la Organización Meteorológica Mundial de la onU, los últimos diez años fueron los más calurosos en la Tierra desde que se registran científicamentehace unos 120 años.

Científicos de la metereología hablan de un fenómeno cíclico producido por El Niño, que desata un cambio en las temperaturas y corrientes marinas, que se desarrolla cada dos a siete años en el Pacífico y que afectan desde América del Sur hasta Australia e Indonesia.

De acuerdo con la Administración Nacional de la Atmósfera y los Océanos de EEUU,la temperatura promedio del planeta entre el 2000 y el 2009 fue de 14,3 grados centígrados, un grado más que el promedio del siglo XX.

Esta situación llevó a que en losúltimos 30 años se derritiera una tercera parte de los hielos del mundo, que constituyen la principal fuente de agua dulce de la mayoría de los seres humanos.

Y de acuerdo con las proyecciones del sistema de predicciones del Servicio Meteorológico Británico, el 2010 -a pesar de las nevadas históricas- ya se perfila como el año más caluroso desde que se contabilizan registros.

Según elReporte sobre el Impacto del Clima difundido poragencias del gobierno de EEUU,estos fenómenos se acentuarán y agravarán en los próximos años. Entre los pronósticos se señala que los huracanes serán cada vez más letales en todo el Caribe, que se extenderán al sur hasta Bahía, en Brasil, y al norte hasta Nueva York. Para Europa y América del Sur se proyectan sequías y precipitaciones extremas en una misma región.

Mientras tanto, en todas las cumbres sobre "cambio climático" como las de Río, Johannesburgo, o la más reciente de Copenhague, sólo se habla de "impacto ambiental", de "emisiones contaminantes" que destruyen el planeta, sin profundizar en las raíces y causalidades del sistema capitalista que las produce.

Esta omisión (cómplice y conciente) permite hablar de la "víctima" (el planeta y la mayoría de la humanidad) sin identificar al "criminal" (los grupos y empresas capitalistas que concentran activos y fortunas personales depredando y destruyendo irracionalmente el planeta).

En el sistema capitalista (nivelado como "civilización única") la producción y comercialización de bienes y servicios(esenciales para la supervivencia humana) se encuentran en manos de corporaciones empresariales privadas que controlan desde recursos naturales (entorno medio ambiental) hasta sistemas económicos productivos (entorno social) por encima de la voluntad de gobiernos y países.

Esto implica, en primer lugar, que no son los Estados sino las empresas capitalistas (los dueños privados de los Estados) quienes deciden cuándo, cómo y en qué lugar (y sin ninguna consideración estratégica de impacto ambiental global) instalar una fábrica o una explotación industrial contaminante orientada (antes que nada) a producir riqueza privada al costo de la destrucción del planeta.

Sus expositores, los científicos y funcionarios que "alertan" sobre la catástrofe ambiental,no la relacionan con la propiedad privada capitalista, con la búsqueda de rentabilidad y concentración de riqueza en pocas manos, con la sociedad de consumo y con las trasnacionales y bancos que controlan los recursos naturales y los sistemas económicos productivos sin planificación, y sólo orientados a la ganancia privada en todo el planeta.

El sistema capitalista, como acción y como resultante es irracional, no planificado y (salvo la búsqueda de rentabilidad y de concentración de riqueza en pocas manos) carece de lógica estratégica para preservar y proteger racionalmente al planeta de su propia acción depredadora y destructiva.

En este contexto, las cumbres para hablar del calentamiento global y de los cataclismos en ascenso, siempre terminan en un fracaso a causa de lso intereses enfrentados y la sguerras por los mercados que predominan en el sistema capitalista.

En diciembre pasado, ministros de 192 países reunidos en la gran cumbre de medio ambiente de Copenhague, en diciembre, se retiraron del encuentro sin llegar a ningún acuerdo trazar estrategias y destinar fondos para combatir y prevenir estas catástrofes climáticas.

La irracionalidad (la no consideración de emergentes o de efectos colaterales nocivos y/o destructivos) convierte a las empresas capitalistas en depredadoras del medio ambiente (ríos, fauna, y animales incluidos) por la sencilla razón de que no actúan siguiendo intereses sociales generales (la preservación del planeta y de las especies), sino en la búsqueda de intereses particulares (la preservación de la rentabilidad y la concentración de riqueza privada).

Y el justificativo social (crear "fuentes de trabajo") que utilizan resulta también irracional, dado que para "dar trabajo" no solamente generan pobreza masiva por explotación del hombre por el hombre, sino que además destruyen el entorno y los recursos naturales del planeta para proveer riqueza y bienestar económico sólo a los pocos que integran la exclusiva pirámide de los beneficios empresariales en alta escala.

En consecuencia, los acuerdos se hacen dificiles, cada vez más imposibles, y a partir de esa distorsión inicial, los que prometen "luchas y planes" para salvar al mundo de la catástrofe global, son los mismos Estados y empresas capitalistas que están causando (con su accionar depredador irracional) lo que ya claramente se proyecta como un Apocalipsis natural a plazo fijo.

El Apocalipsis, según el Pentágono

Pero también están los que sostienen que los desastres climáticos, además del calentamiento global, responden a planes militares y experimentos científicos orientados al control de países y poblaciones.
De acuerdo con esta tesis, la guerra climática, la guerra biológica o la guerra química, son parte indivisible de la guerra militar para controlar países y poblaciones.

Todas a su vez, se sintetizan en la guerra psicológica para controlar y dominar la mente humana con fines del controlsocial sin el uso de las armas (Guerra de Cuarta Generación). Su existencia operativa y sus estrategias de aplicación (exterminios masivos de personas con fines económicos y políticos) tienenorigen en los laboratorios militares de las potencias centrales.

Durante el pasado terremoto de Haití, por la red circulaba una teoría inquietante: El terremoto de Haití habría sido manipulado científicamente por un programa desarrollado por la Fuerza Aérea de EEUU, o sea el Pentágono.

Concretamente se señalaba al proyecto HAARP (del inglés High Frequency Active Auroral Research Program, Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia), una investigación financiada por la Fuerza Aérea de los EEUU, la Marina y la Universidad de Alaska para "entender, simular y controlar los procesos ionosféricos que podrían cambiar el funcionamiento de las comunicaciones y sistemas de vigilancia".
El HAARP (considerado, entre otras funciones, como una "máquina de crear terremotos"), es un calentador de la ionosfera, y actúa sobre ella como la antena más poderosa que jamás haya existido.

Pese a ser desmentida oficialmente como "conspirativa" esta tesis volvió a cobrar vigencia con el terremoto de Chile.

Según versiones que se esparcen por Internet, el cataclismo de Chile es otra manifestacióndel sistema experimentado por EEUU (proyecto HAARP) que permite crear anomalías climatológicas para provocar inundaciones, sequías y huracanes de intensidad inusitada.

Teóricamente, según los defensores de esta tesis, el HAARP podría modificar el clima del planeta, desviar los jetstream o corrientes a chorro de la alta atmósfera hacia donde se tenga interés, trabaja con ondas de alta y baja frecuencia, y es considerado por algunos expertos como un peligro para la existencia de la humanidad, debido al uso potencial como arma de "guerra climatológica".

Según Roger Searle, profesor de geofísica en la Universidad de Dirham (Reino Unido) el terremoto de Haití fue 35 veces más potente que la bomba de Hiroshima. El catedrático también comparó la energía liberada por el terremoto en el país caribeño con la explosión de medio millón de toneladas de TNT.

El epicentro del sismo chileno fue a 325 kms de Santiago y resultó 50 veces más potente que el de Haití. Duró 90 segundos y fue tan fuerte que sacudió a todo el país. Hubo alertas por tsunamis y dicen que habrá más réplicas.

Según las tesis del "factor militar", estos fenómenos catastróficos se encuadran dentro de una estrategia de dominio imperial sin el uso de las armas.

A simple vista suena como una "teoría conspirativa", pero ateniéndonos a las investigaciones y verificaciones que existen sobre experimentos militares (sobre todo de EEUU y algunas potencias centrales) con armas, químicas y biológicas orientadas al exterminio masivos de seres humanos, la versión no parece tan descabellada.

En las tesis alternativas, estos fenómenos climáticos forman parte de las "guerras silenciosas" de exterminio poblacional que se originan dentro de los planes y estrategias del Pentágono para preservar y potenciar el control de EEUU, la potencia regente y dominante del sistema capitalista a escala global.

Se habla, incluso, de distintas operaciones de "aprovechamiento" de las catástrofes, cuyos objetivos van desde una "cortina de humo" para distraer la atención de la actual crisis global, hasta un plan capitalista "malthusiano" para reducir la población pobre "sobrante".

Puntualmente, la teoría sobre los terremotos como experimento científico aparece como "conspirativa", pero si se la asocia dentro de un contexto de experimentación militar con las "guerras silenciosas" ensayadas por el Pentágono, bien podría calificarse como verosímil.

Además, y como segundo objetivo central, todo lo que se destruye se debe "reconstruir", y todo lo que enferma se debe "curar", es la máxima que sigue siempre el sistema capitalista para arrancar rentabilidad tanto de las crisis económicas, como de las catástrofes, las epidemias y las guerras.

Suena pesadillesco, pero los laboratorios están, los científicos están, y los proyectos están, según una multitud de informes nunca desmentidos.

Entonces, si decenas de documentos describen estos proyectos, si oficialmente se reconocen que existen aunque no se los detallan, cabe una pregunta: ¿Porqué el Pentágono invertiría dinero y tecnología en experimentos que jamás serán usados?

Nadie sabe responderla, y las catástrofes seriales se siguen sucediendo sobre el planeta.

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.

Ver sus trabajos en Google y en IAR Noticias

miércoles, 27 de enero de 2010

La soledad del loco.


Sí me dieran a elegir entre Cáncer ó enfermedad mental, elegiría cáncer, el enfermo de cáncer goza de la solidaridad de la sociedad,familia, amigos..al enfermo mental se le aísla"en su aislamiento"

Sí me dieran a elegir entre Cáncer ó enfermedad mental, elegiría cáncer, el enfermo de cáncer goza de la solidaridad de la sociedad, la familia, los amigos....sin embargo al enfermo mental se le aísla"en su aislamiento", se le aparta ¡no es de fiar!, si tiene algún anhelo es escudriñado su deseo, no vaya a ser que el loco meta la pata; y desde la soledad grita, pero nadie lo oye, pues es un grito desgarrado desde el alma, nadie nos presta atención. Nos han construido edificios para nuestras "crisis", para aislarnos, para que nuestra sociedad se sienta ha salvo, para que la familia se vea aliviada, ó se desentienda, para que tengan la conciencia tranquila, creyendo que han hecho lo mejor para nosotros, y en nombre de nuestro bien se nos arrebata la ¡libertad¡; tenemos pánico a nuestra propia familia a los médicos, forenses, abogados a los jueces, a todo aquel que pueda decidir por nosotros; que puedan dictaminar el encarcelamiento de por vida, he sido testigo de casos muy crueles, que tocan la fibra más profunda de mi ser, de personas jóvenes condenadas de por vida.


Y así a las estancias del alma llega una lluvia amarga de noches en blanco de azul ocultada, de lagrimas de sangre de soledad impregnada; lo primero es sedarnos, amarrarnos, aislarnos, no se nos pregunta nada...; y a la familia se le comunica que mejor no vernos en esos primeros días, no vaya a ser que contemos que aislarnos nos perjudica, que esa terapia de choque la podemos hacer en casa, donde no se rompa nuestra valiosa rutina que nos salva, y así el psiquiatra pasa de largo, solo vemos su sombra ante nuestra puerta, ante nuestra soledad, ante nuestra amargura, ante la desesperación; no existen terapias de grupo en la psiquiatría de la seguridad social, no hay alternativas que ayuden a integrarnos. Sin embargo los psiquiatras que trabajan en la en ella y que además y que tienen despachos privados donde echarnos la alfombra roja cuando entramos, donde sí que contamos, pues aseguramos unos pingues ingresos, que además no declaran, véase el caso de nuestro jefe de squiatría del hospital Negrin, engordamos sus carteras, esos sí que hacen terapias de grupo, nuestra opinión cuenta por que la pagamos. En los centros de salud mental de la seguridad social nos llaman cada quince días para llevarnos como rebaños a pastar, en los centros comerciales, la mayoría de nosotros solo cobra la ayuda no contributiva de cuatrocientos euros.,no tenemos dinero para cubrir nuestras necesidades básicas, porque no escuchan nuestras suplicas, por que no tenemos ayuda psicológica, por que no se nos toma en serio, por favor solo pedimos que por el amor de Dios que escuchen nuestras suplicas., solo pedimos un poco de amabilidad, de amor, de comprensión, de atención, una ayuda que nos permita reinsertarnos, a salir de nuestro aislamiento. Si proponemos algo, se nos dice siempre que no hay presupuesto., es una vergüenza, la psiquiatría en canarias está dejada de la mano de Dios., es la hermana pequeña de la medicina, somos enfermos marginales.


Y que decir de los psiquiátricos privados, "somos carne de cañón". El clínico, (estuve ingresada mes y medio en este spquiatrico) López-Ibor por ejemplo es más caro que un hotel de lujo, donde te cobran las visitas diarias del spquiatra al que no vez, dónde no tienen personal para hacer terapias de grupo, donde no te facilitan ni un folio para poder escribir, no puedes repetir una fruta en el almuerzo, donde se mezclan en su jardín todas las clases de psicopatías , narcóticos, alcohólicos, trastornos graves de personalidad, bulímicas y anoréxica,, enfermos de alzeimer a los que mantienen amarrados en la quintan planta con los esquizofrénicos a los que solo sacan al patio dos horas al día, el resto permanecen aislados y encerrados en sus habitaciones. Somos los leprosos del siglo XXI.


Las Palmas de Gran Canaria, 14 de enero de 2.010


P.D. Y punto, simplemente copio y pego, vaya mi callada vergüenza por no luchar con más ahínco cada día. Yo estoy Loc@.
Alcira Mª Sosa Morán / Andrés León Almeida

lunes, 28 de diciembre de 2009

donde la felicidad palpita a flor de piel

Todos los pueblos importan. Debería sobrar decirlo, pero no. Los romanos, y antes los asirios, y después de ellos los ingleses y los estadunidenses, borraron del mapa pueblos enteros que sin denominarse país lo eran. Eso sigue sucediendo, con otros "romanos" y métodos más modernos. Mas siempre habrá pueblos periféricos, menores ("Pulgarcitos", como decía el salvadoreño Roque Dalton del suyo), que importen particularmente. Cuando menos por sus poetas: son su pasaporte a la memoria.

Por citar un ejemplo, Nicaragua: allí la felicidad palpita a flor de piel, pero a los nicas siempre se la echan a perder. Quién hubiera dicho que la gesta sandinista se volvería una dictablanda corrupta y cíclica, otro caso más de futuro pospuesto. Hasta nuevo aviso. Y sin embargo, sus poetas. Nuestra lengua sería más gris sin Rubén Darío. Más estrecha sin Martínez Rivas, Coronel Urtecho, Mejía Sánchez. Y menos atenta sin Ernesto Cardenal. Demuestran, mejor que nada, que Nicaragua existe.

Todo este preámbulo para decir que si Palestina no tuviera otra prueba de su existencia que la poesía de Mahmud Darwish (1941-2008), eso le bastaría para ser todo un pueblo, una nación indispensable para el mundo humano del milenio en curso.
La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre, sostuvo siempre el guatemalteco Luis Cardoza y Aragón. A esa demostración se abocó Darwish. En el gran caudal de la poesía árabe (toda una civilización literaria) no han sido pocas las voces palestinas hasta los tiempos modernos. Pero Darwish dio para más. Atento, sensible, siempre allí, aun cuando en exilio, dejó una obra universal e indispensable, fundacional. No por redactar la Declaración de Independencia de Palestina, a la manera de Thomas Jefferson, sino porque la suya conforma toda una literatura. Como su amigo Pablo Neruda, nombró cada cosa, hizo el "canto general" del mustio suelo palestino que detalló y engrandeció; de sus olivares y quienes los cultivan y habitan; de sus voces y silencios.

Bautizó al amor joven y viejo de muchas maneras, en la nostalgia, en la batalla, en la consumación. Habló de la Historia con resentimiento y dolor fundados en la propia Historia. Desde su pequeñez individual se sumó a la invención de una patria para un pueblo que la necesita y la merece. Se enfrentó al Dios de los hunos y al de los otros, en una batalla solitaria que nunca perdió.

Palestina, el paisito que a nadie le conviene que exista, no pide permiso a nadie para hacerlo, sólo anhela que la libertad lo acompañe. Para eso lucha y vive. Conoce la desesperación, y constantemente muere. Ningún poeta como Darwish ha puesto nombre a la guerra moderna, hasta el último detalle de como la vive el hombre común. En Memoria del olvido recobra el sitio de Beirut en agosto de 1982 con la piel, el detenimiento y la delicadeza hipersensible de Proust bajo el acero de las bombas enemigas.

Habitó con reconocido genio las formas clásicas de la poesía árabe. Y no obstante, sus bellísimas casidas las escribió, expresamente, después de García Lorca. Como se dice del labrador, cultivó la rima tradicional lo mismo que la narración de verso y aliento largos. Trashumante de las Arabias y las Europas, no pocas veces resuena como las canciones del canadiense explícitamente judío Leonard Cohen (y Georges Moustaki de fondo): el extranjero, el meteco, es su persona. Un poco opuestos, Cohen y Darwish, no mucho, comparten puntos de encuentro en estaciones de tren y caminos polvosos. Son proclives a las alcobas y los hoteles, a las confesiones no pedidas. "Mujer, no hay nombre para nosotros cuando el extraño se encuentra con el extraño."
Darwish no perdió tiempo en ser estrella pop, como Cohen; en todo caso, lo perdió conviertiéndose en "amenaza" para las pocas pulgas del invasor israelí, o siendo acogido por multitudes que nuestra cultura no brinda a los poetas. Vivió, desde niño, atrás de las trincheras, sin otra opción. No la quiso.

"La realidad es la única certeza de la imaginación", escribe en Mural (2000), épica e íntima contemplación retrospectiva donde parece hablar después de su muerte (traducida al inglés por la poeta palestina Rema Hammani y John Berger, Verso, Londres, 2009). Wallace Stevens, uno de los pocos poetas indispensables del siglo XX, decía que la realidad es obra de la más augusta imaginación.

Desde niño, Darwish estuvo destinado a la resistencia, la persecusión, la defensa; a una construcción de vida desde el dolor inolvidable. En Mural se recuerda "aquí, solo en la blanca frontera de la eternidad", donde quizás sigue vivo en alguna parte, deseando que "su país sea su cuerpo".

La nunca presuntuosa escritura de Darwish es de las que prueban y confirman la existencia de la poesía. Sus metáforas "dan sentido a lo que está a punto de suceder". Lo supimos con Kafka: el futuro no mejora, pero el futuro siempre mejora a la buena poesía.

Periódico La Jornada, México



Lunes 9 de noviembre de 2009